martes, 15 de junio de 2010

en la serenidad de un amanecer invernal cargado de mdma, sentado en un banco, cigarro en mano y el inmovilismo del bajón, con el cuerpo cortado por el frío y media cara escondida tras las solapas de mi trenca, le puse tu nombre a una nube … a los veinte minutos caminaba hacía mi cama con una sonrisa que se salía de mi cara, calado hasta las trancas de ti,

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